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Si en heráldica un escudo es fiel representación del apellido que lo ostenta, en las fallas y salvando las distancias su escudo es igualmente representativo de la misma, prueba de ello es que muchas de ellas somos capaces de identificarlas por su escudo o emblema.
El escudo de nuestra falla es bien conocido por todos, aunque en muchas ocasiones no pensamos en lo que realmente significa, ni en el porqué se creó con la configuración que tiene.
Después de consultar con los vecinos más antiguos sin poder obtener ninguna respuesta fiable, hemos llegado a la conclusión de que cuando se creó, se intentó plasmar con total exactitud el espíritu que movió a aquellos falleros pioneros,.
Espíritu que no era otro que crear una entidad festiva, para romper con la rutina del trabajo diario, que aglutinara a todos aquellos que tuvieran sentimientos colectivos – no olvidemos que en aquellas fechas no se conocía otra forma de compartir inquietudes – para tener una actividad anual, que desembocara en unos pocos días de expansión, sin otro propósito reivindicativo o de otra índole, por lo que decidieron que en el escudo debía constar esto de forma muy clara, para que en el mismo se recogiera la finalidad de la fiesta – El Fuego – y lo que ella representaba – Buñuelos y chocolate – hay que tener en cuenta que en aquellas fechas por cuestiones obvias, el comer chocolate y buñuelos estaba reservado para las grandes solemnidades.
Si observamos con detenimiento su composición, veremos que esas palabras con las que abrimos y cerramos las juntas 'BUNY – XOC – FOC' y que constan en el cuerpo central del escudo, se corresponden con la composición del mismo, ya que son el inicio de las partes del escudo:
Bunyol; que remata el escudo en su parte superior.
Xocolate; representado en la taza que sirve de base al mismo .
Foc; que saliendo de la taza envuelve el escudo y lo conforma.
Creemos que con la presente explicación queda debidamente justificada la leyenda, quedando abiertos a cualquier puntualización o aportación al respecto.
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